Publicado el 30 de junio de 2026 · 6 min de lectura

Una de las preguntas que nos hacen con más frecuencia es: "¿cuándo es mejor podar mi árbol?". La respuesta depende de la especie, del objetivo de la poda y del estado del árbol. Aquí recogemos las pautas que seguimos en nuestros trabajos en Ourense y comarca.

La norma general: poda en reposo vegetativo

Para la mayoría de árboles caducifolios —aquellos que pierden la hoja en invierno— la ventana óptima de poda es entre noviembre y febrero, cuando el árbol está en reposo. En ese estado pierde menos savia por los cortes, cicatriza mejor y el riesgo de entrada de enfermedades es menor. En Ourense, donde los inviernos son relativamente suaves comparados con el interior de la Meseta, esta ventana es bastante amplia.

Lo que conviene evitar en cualquier caso son las heladas fuertes: podar con temperatura bajo cero daña los tejidos recién cortados.

Frutales: timing muy importante

Los frutales de pepita (manzano, peral) se podan bien en pleno invierno, entre diciembre y enero, cuando están completamente dormidos. Los de hueso (ciruelo, cerezo, melocotonero) son más delicados: son muy sensibles a enfermedades fúngicas que entran por los cortes, así que se recomienda podarlos a finales de verano o principios de otoño, justo tras la cosecha, para que los cortes cicatricen con el calor residual. El cerezo en particular no se debe podar en invierno.

La vid, muy presente en la comarca de Verín y Ribeiro, sigue sus propias reglas: poda de invierno entre enero y marzo, antes de que salga el lloro (el inicio de actividad con el ascenso de savia).

Ornamentales de hoja perenne

Los árboles y arbustos de hoja perenne (laureles, leandros, acebos, magnolioas) toleran mejor la poda en primavera, entre marzo y mayo, cuando ya no hay riesgo de heladas y el árbol tiene energía para recuperarse. Una segunda pasada de mantenimiento ligero se puede hacer a finales de verano.

Eucaliptos y pinos

En Galicia hay mucho eucalipto y pino alrededor de fincas y viviendas. Para el eucalipto, la poda de formación (eliminar ramas bajas para dar altura al tronco) se puede hacer prácticamente en cualquier época, pero se evita hacerlo en pleno verano por el calor. Para el pino, la poda en verde —eliminar las ramas más bajas para reducir el riesgo de incendio— se realiza preferiblemente en otoño-invierno, fuera del período crítico de incendios y de la época de mayor actividad de los escolítidos (escarabajos que atacan los pinos debilitados).

¿Y si el árbol supone un peligro ahora mismo?

Si el árbol tiene ramas rotas, inclinación peligrosa o está junto a una vivienda o línea eléctrica, la época del año pasa a un segundo plano: hay que actuar cuando el riesgo existe. En ese caso lo correcto es una poda urgente de saneamiento o, si el árbol no tiene solución, una tala controlada. Nos desplazamos a valorar el árbol sin compromiso.

Pedir valoración: 679 52 37 77

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